martes, 12 de abril de 2011

La Ley del Mentalismo

El principio universal del mentalismo, nos dice que todo el universo, junto a los tres grandes planos, físico, mental y espiritual son una conjunción de pensamientos precipitados desde la mente infinita de Dios. El Padre-Madre de toda la creación decidió proyectarse desde su mente infinita hacia todos los puntos del universo, generó vida y forjó a sus hijos de acuerdo a su imagen y semejanza divina espiritual.


Nosotros, hijos de Dios, somos una idea en su mente infinita. El es el todo en todo y todo es mente. Todos los seres han sido creados a la imagen y semejanza divina, ellos son pensamientos proyectados desde la gran mente sabia de Dios y comparten toda la sabiduría paterna.

Hay una sola mente y sus sabios pensamientos crearon a través del verbo divino a todos los hijos del altísimo. De la misma forma y cumpliéndose el axioma hermético como es arriba es abajo. Los hijos de Dios son co-creadores con su padre, utilizando parte de la mente divina, precipitan el producto de sus pensamientos en forma de manifestaciones físicas hacia el mundo de las formas.

Todos los seres han sido creados a la imagen y semejanza divina, ellos son pensamientos proyectados desde la gran mente sabia de Dios y comparten toda la sabiduría paterna. “YO SOY EL QUE YO SOY", alimenta, nutre y mantiene auto sostenidamente a todas las corrientes de vida. Estas se manifiestan como chispas divinas en todas y cada una de las magnas presencias "Yo Soy" en todos nosotros.

Compartimos la mente infinita de Dios entre todos los seres del universo. Por lo tanto conformamos una gran fraternidad universal al compartir a Dios como nuestro Padre-Madre espiritual. La energía irradiada por nuestro Padre Celestial es compartida por todos sus hijos en todo el universo.

Con esta energía luz sus hijos le dan vida a la encarnación, manifestando en el plano físico sus cuerpos físicos, emocionales, mentales y etéricos. Estos vehículos de manifestación tridimensional son la expresión material de la mente infinita de Dios, latente en cada uno de sus hijos.

Compartimos su mente infinita y desde ella generamos las ideas que luego de verbalizarlas, precipitamos en el mundo de las formas. De acuerdo con esta maravillosa ley, todos nuestros vehículos de manifestación física (inferiores) están sujetos a sus enunciados. Esto nos dice que, según lo pensado sobre nuestro cuerpo físico, así será él. Si tenemos un concepto o idea negativa de él, obediente a la ley, nuestro cuerpo plasmará esta idea desarrollando diversas patologías.

Si elevamos nuestros conceptos e ideas sobre nuestro cuerpo, muy pronto aparecerán en él los frutos de nuestros pensamientos positivos en forma de belleza, lozanía y salud.

Resumiendo, somos los gestores de los estados de nuestro cuerpo y él será enfermo o saludable, de acuerdo a los pensamientos que le imprimamos. Lo mismo ocurrirá con nuestros asuntos. Si pensamos en la abundancia, la atraeremos. Si pensamos, hablamos y vemos solo lo bueno que nos circunda, eso tendremos siempre.

Se cosecha el fruto de lo sembrado. La semilla es el pensamiento y esta dará fruto al ciento por uno, sin importarle la naturaleza del mismo. Los pensamientos son cosas.

Nuestro cuerpo físico es moldeado por nuestros pensamientos. Nuestras emociones están dirigidas directamente por nuestros pensamientos. Nuestras palabras y actos son el producto directo de pensamientos conscientes o subconscientes.

Así también la manera de relacionarnos con los demás es el resultado de nuestros pensamientos. Ahora mismo estamos creando nuestro futuro de acuerdo a nuestros pensamientos, palabras y obras.

La fuente de toda creación es la consciencia pura. La potencialidad pura que busca expresarse para pasar de lo inmanifiesto a lo manifiesto. Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo expresa todo en el universo Para aplicar esta Ley… Pondré a funcionar la ley del mentalismo comprometiéndome a hacer lo siguiente:

1.                   Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura destinando tiempo todos los días a estar en silencio, limitándome solo a ser. También me sentare solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día, aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.

2.                   Destinaré tiempo todos los días a estar en comunicación con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente. Me sentaré en silencio a observar una puesta de sol, o a escuchar ruido del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de potencialidad pura y la creatividad infinita.

3.                   Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzare cada día diciéndome: “hoy no juzgaré nada de lo que suceda”, y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar

Todo es mente, el universo es mental

Todo pasa primero por nuestra mente

Estamos creando todo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos

No le echemos la culpa a nadie de lo que nos pasa
``nosotros lo creamos``

Pensar es CREAR.

Los pensamientos son cosas, energía programada que tiende a materializarse. Ellos determinan lo que se manifiesta en función de la claridad de nuestros propósitos y la  fe que tengamos en su logro.

Todo el universo, en su naturaleza esencial, es expresión de información y energía focalizada: voluntad creadora. La conversión de los deseos en realidad se logra a través de dos cualidades inherentes a la consciencia: la voluntad, que suministra energía, y el deseo que la focaliza.

Cualquier cosa en la que nos concentramos crecerá con fuerza en nuestra vida.
Cualquier cosa a la que dejamos de prestar atención se marchitará. Con mis reflexiones y experiencias, acerca de la naturaleza de DIOS y su relación con los seres humanos.

DIOS equivale posiblemente a lo que la ciencia llama VACÍO9, solo que consciente de sí, capaz de actividad “mental”, poseedor de voluntad y provisto de un “cuerpo” que es el substrato del universo en el que habitamos.

El amor por si mismo y todo lo que de Él emana es inmanente a su esencia propia personalidad, haciéndose UNO con ella, sin perder de vista quienes somos y usándola como instrumento de aprendizaje, es en consecuencia, señal de avance en nuestro camino hacia DIOS.

No tratemos de forzar nuestro desarrollo espiritual, crezcamos a nuestro ritmo, sin
hacernos violencia a nosotros mismos. Continuar evolucionando a partir de nuestro actual nivel de consciencia es nuestra única opción.

El Poder del Pensamiento


El pensamiento consciente o inconsciente, crea emociones. Sin representación mental no hay sentimientos. Se puede hablar entonces de senti-pensamientos. Las emociones son controlables a través del pensamiento. Si se controla lo que se piensa, se controla lo que se siente. La emoción es la resultante holográmica de la interacción de todas las fuerzas que se dan cita en uno.

Tenemos voluntad. Ella equivale a energía. Todo es consciencia porque todo está en la “mente” de DIOS, esa es la realidad esencial. Se puede decir también que todo en el universo es energía programada.

La materia puede ser explicada en términos de energía, la energía en términos de voluntad creadora, y la voluntad creadora en términos de consciencia que ES y PUEDE. La consciencia es el holón primario, sin ella nada existiría. Según los budistas no pueden existir solos, siempre implica mente y medios de expresión.
El universo es una red de información. Todo está interconectado. Todo está relacionado con todo.

Todo lo que percibimos como materia está compuesto de información y energía; por lo tanto puede ser afectado por el pensamiento que es información y la voluntad que es energía. Un símil que ayuda a entender esto es comparar el universo con un juego de realidad virtual en la mente de DIOS.

Nosotros, a través de nuestro pensamiento y usando nuestra voluntad, creamos realidades. Todo pensamiento claramente formulado, unido a la voluntad de realizarlo, TIENDE a convertirse en realidad. Entre mayor claridad mental y mayor Fe, mayor tendencia a materializarse.

Pensar es crear es una afirmación real, pues todo lo creado es fruto del pensamiento. Pensar incluye la voluntad creadora. El solo pensamiento no crea sin la intención de querer crear, sin querer hacerlo.

Libertad y determinismo existen en simultánea. Admiten grados. No somos totalmente libres ni estamos totalmente determinados. En el Universo existe jerarquía de información y poder. Tenemos ambas, no estamos privados de ellas.

Nuestro poder creador es potencialmente ilimitado, pero en nuestro actual estado de consciencia, no tenemos toda la información ni tenemos todo el poder, por lo tanto nuestro poder es restringido, pero sólo llevando muestras posibilidades al máximo conocemos nuestras limitaciones. El nivel de poder para transformar la realidad depende del nivel evolutivo del alma.

La oración puede ser efectiva. Todo es información y energía materializada. La oración como una forma de pensamiento energizado interviene la materia prima de la que todo está hecho. En función de la claridad de pensamiento y de la Fe, se puede modificar lo que consideramos la “realidad”. Una oración grupal puede ser más poderosa que una individual pues une poderes.

DIOS no es un poder personal que pueda ser utilizado como especie de mago que atiende los deseos humanos. DIOS es una consciencia amorosa e Impersonal Toda solicitud a Él es una solicitud a las leyes que rigen el universo, o faceta impersonal de DIOS.

No es vana. Es posible, que algunas instancias jerárquicas del Universo ayuden a lograr propósitos personales, pidiéndolo o sin pedirlo, con claridad mental y fe o sin ella, pero si se da, no creo que sea frecuente; entre más evolución, menos intervención personal. Igualmente si tenemos la claridad y la fe, no importa que confiemos en poderes distintos, el de DIOS, un santo, un talismán, etc.

Senti-pensamientos, palabra y obra... la trilogía. Los pensamientos son cosas que originan sentimientos, las palabras son poderosas porque dan forma a los pensamientos. Las obras son consecuencia de los pensamientos y las palabras, y retrotraen sobre ambos fortaleciéndolos o debilitándolos.

Podemos dentro de las limitaciones de nuestro nivel evolutivo, presionar la obtención de lo que queremos. Nos es posible elegir que experimentar, pensando lo que sea coherente con nuestras elecciones.

Podemos escoger la salud sobre la enfermedad, el bienestar económico sobre la pobreza, el amor sobre el odio, etc. negándonos a darle cabida a pensamientos que debiliten nuestra elección y reforzando la opción contraria.

En esto aplica la Ley de la Atracción. Si nuestros senti-pensamientos son claros y están acompañados de la voluntad de materializarlos, tenderán a convertirse en realidad.

No tenemos garantía alguna de que las cosas se realicen según nuestros deseos. Hay muchas fuerzas en el universo tales como las leyes fijadas por jerarquías evolutivas superiores en este momento a nosotros que no podemos aun quebrantar, los deseos de otros seres humanos, nuestros propios deseos inconscientes etc. que conspiran contra la efectividad 100% de nuestros decretos; pero debemos apostarle a ellos, en el sentido exploramos nuestros límites.

Hemos de dejar, no obstante, los resultados en manos de las fuerzas impersonales del Universo de las que formamos parte, confiando en que lo que suceda manifiesta la voluntad de Dios para nosotros.

Tanto si creemos que podemos, como si creemos que no, estamos en lo cierto porque las posibilidades e imposibilidades radican principalmente en nuestra mente, no en la realidad objetiva del mundo en el que vivimos.

Son opiniones sobre nosotros mismos, no realidades en si mismas, pero se convierten en ellas al conjuro de las decisiones que surgen de las creencias que tenemos sobre nuestro ser y las fronteras que las mismas nos trazan.


- Fuente: Libro "Kayros",2010  by Elizaberth Orozco

  

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