Significado de KAYROS
Kayros es un término derivado originalmente del griego, que significa "el tiempo de Dios", contrario al tiempo del hombre, cronológico, efímero y finito, que es regido por el marcar del reloj, el paso de los minutos, días, meses, años. El tiempo de Dios es ilimitado, eterno y está regido por la soberanía absoluta de Dios.
El tiempo de Dios, según las Sagradas Escrituras, abarca momentos especiales y únicos de intervención divina en la esfera de lo humano. Jesús se refirió varias veces a este tiempo de Dios, al decir: "Todavía no ha llegado mi hora" Juan 2:4.
"Para Ustedes cualquier tiempo es bueno, pero el tiempo mío aún no ha llegado.", "Entonces quisieron arrestarlo, pero nadie le echo mano porque aún no había llegado su hora" (Juan. 7:6, 8, 30, 8:20), "Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado" (Juan 12:23, 13:1).
Podemos observar otras instancias de estas intervenciones divinas:
· Es una hora en que Dios ofrece: salvación, ayuda especial, bendición, sanidad, juicio, vida, muerte. (Juan. 17:1-4)
· Es un tiempo corto en el que ocurren sucesos significativos.
· Es una oportunidad divina que lleva implícita un peligro
· Es una encrucijada, una hora crítica, donde la persona debe decidir.
· Es un reto ético y de responsabilidad donde nuestra voluntad, palabras y acciones son puestas a prueba.
· Es el cumplimiento de lo profético (Lm 2:17)
· Es un encuentro definido por Dios después del cual nunca se es igual (Jacob y el ángel)
Dios como soberano Señor, interviene en el tiempo del hombre para realizar sus planes, cumplir sus promesas y consumar sus objetivos. No nos fue dado a los seres humanos conocer el futuro, pues solo él sabe el cumplimiento de los tiempos, las épocas y lo por venir (Hechos 1:7).
En el calendario de Dios, sus planes se cumplen "a su debido tiempo " (Tit 1:3), no de modo improvisto, ni al azar, como muchos suelen creer. No sabemos hasta donde se hace nuestra voluntad y en qué momento se hace la de Dios tanto que no comprendemos.
No solo en lo bueno, sino en lo aparentemente malo juzgamos cuando entramos en ampliar nuestra concepción del tiempo dejamos de ver podemos ver con PROPOSITO los acontecimientos de nuestra vida.
En el tiempo señalado, dentro del plazo establecido desde antes de la fundación del mundo, suceden las cosas.
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